🔍 ¿Por qué chirrían las puertas?

Exploramos esta curiosidad cotidiana con ciencia clara y divertida.

Todos hemos escuchado ese sonido agudo y molesto al abrir una puerta: ¡chiiiiirr! Aunque parezca solo un problema de mantenimiento, detrás del chirrido hay una explicación física relacionada con el rozamiento entre metales.

Las puertas suelen tener bisagras metálicas que permiten su movimiento. Cuando estas bisagras no están bien lubricadas o tienen polvo, óxido o desgaste, el metal de una parte roza contra otra con mucha fricción.

Ese rozamiento genera pequeñas vibraciones que se propagan como ondas sonoras. Si las piezas tienen el tamaño y forma adecuados, pueden actuar como una especie de instrumento que amplifica las vibraciones, generando ese sonido característico.

A veces el problema es más grave: puede haber óxido que deteriora las piezas o acumulación de suciedad que impide el movimiento suave. Incluso cambios de temperatura y humedad afectan el metal y causan ruidos inesperados.

  • Lubrica las bisagras con aceite o grasa (incluso aceite vegetal en emergencias).
  • Limpia las partes metálicas con un trapo antes de aplicar el lubricante.
  • Evita usar agua o productos ácidos que puedan oxidar el metal.

En resumen, el chirrido de las puertas es un ejemplo perfecto de cómo la fricción y la física cotidiana se hacen notar... ¡aunque nos moleste!

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